Ostorium

Un auditorio para sonar en los huesos
Proyecto instalación, conciertos y experimentación corporal.

«La carne no es la sensación, aunque participe en su revelación… la carne no es más que el termómetro del devenir. La carne es demasiado tierna. El segundo elemento, lo huesos, es menos osamenta que la casa» (Deleuze y Guattari, 1991:164-201)

Flujos de energía sonora y vibrátil se expanden sobre la membrana de madera a la vez que penetra los cuerpos apoyados en el lecho. En un presente sonoro, seductores y turbulentos acontecimientos suenan en los huesos, a la vez se escuchan con los huesos. No hay separación posible, el cuerpo sonoro está conectado en un cuerpo materia, sinestésico y resonante.

Instalación Sonora
2018

Materiales: Membranas de madera, estructuras metálicas,  sistema transducción mecánica del sonido, amplificación multicanal.

El auditorio de escuchas óseas es un espacio de experimentación y creación interdisciplinar pensado para desarrollar conocimiento sobre las potencias táctiles del sonido, la materialidad resonante del cuerpo, el campo envolvente unidimensional de la vibración y la sensibilidad somática mecanorreceptora entre otros.

Está compuesto por un conjunto de membranas de madera curvada, suspendidas de manera horizontal para que los asistentes dispongan sus cuerpos, y por un sistema de amplificación bifuncional de 16 canales (sistema de transducción a energía acústica y mecánica de vibración), controlado a través de una interfaz y un computador. Su conjunto permiten crear intervenciones en vivo así como una programación de piezas sonoras vibrátiles espacializadas en la instalación de forma permanente.
El proyecto nos ha puesto a reflexionar sobre el modo en que nos relacionamos e intervenimos los espacios y el paisaje antropogénico acústico desde la percepción y el cuerpo de la escucha instrumental. Volver a sentir el paisaje y sus mensajes en esta crisis de valores ambientales, implica la construcción de una nueva corporalidad que desde lo profundo de una escucha expandida, se amplifique en tanto que cuerpo que vibra constantemente con su entorno sonoro. Extender el cuerpo de la escucha sugiere igualmente una postura abierta y entregada, capaz de establecer una relación que nos exija más cuerpo sensato consciente de sus límites y sus potencias, desbordando el territorio de la escucha antropocéntrica.

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